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jueves, 29 de septiembre de 2011

Como la comunicación puede desembocar en crisis

Una vez expuesto La Comunicación en momentos de crisis, os pongo un pequeño ejemplo de cómo una "mala" gestión de la comunicación puede tener consecuencias negativas.


Como sabéis, a parte de ser consultor y coach externo trabajo de manera interna en una multinacional para el sector de IT (Information Technology). Algo que me proporciona la perspectiva necesaria dentro de las organizaciones para hacer aun más equilibrado, enriquecedor y honesto mi trabajo freelance para otras compañías.

Es decir, se lo que se cuece dentro de las empresas y la repercusión directa de cada gestión en uno de los pilares que la fundamentan: los empleados.

Recientemente mi compañía ha atravesado un proceso de fusión altamente beneficioso. Al menos desde la visión estratégica de la empresa y en su visión exterior. Pero desde dentro he podido ver como de manera interna en la empresa se ha vivido una crisis que no tenía que haberse dado: muchos empleados se han marchado voluntariamente, otros han perdido la confianza en la empresa y la nueva fusión; y otros simplemente cuentan los días que le quedan para ser despedidos.

El clima es tenso y se podía haber evitado.

He analizado como ha sido el proceso de comunicación de esta fusión y viendo desde dentro la crisis que se ha ocasionado algo ha fallado. En algún punto la cadena efectiva de comunicación se rompió trayendo las consecuencias que he comentado en el anterior post.

A tenor de que me falta información y de que puedo haber pasado por alto algunas cosas inconscientemente, mi análisis es el siguiente:

En este caso, desde la alta dirección la comunicación ha sido efectiva, el Director General ha enviado los correspondiente comunicados a los empleados de manera correcta; pero entre medias falló la comunicación de mandos medios-bajos e hizo que estos comunicados no se percibieran con la efectividad que realmente debió de ser: es decir, internamente ya había una crisis y no fue suficiente la correcta comunicación del Director General…no fue bien valorada por el empleado normal.

Implicándome en el asunto me di cuenta de que había fallado la cadena en los mandos medios, en los Jefes de Zona, Managers y similares. Detecte que ellos ya percibieron la fusión como una crisis y se contagio de ahí hacia abajo.

Analizándolo en el tiempo ha faltado una mejor transparencia por parte de nuestros Superiores pero porque ellos mismos lo percibieron de manera totalmente negativa.

Esto es una simplificación de todo lo acontecido donde seguramente falta un análisis mas riguroso pues se ha realizado desde la única posición de empleado. Pero creo que da buena percepción de lo que pretendo transmitir.

Como veis una mala comunicación interna en una empresa en un momento de fusión desembocó en una crisis para el empleado de mando medio hacia abajo, con las esperadas consecuencias.

¿Se podía haber evitado? Claro que si

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La Comunicación en momentos de crisis

           
       Dentro de cada Organización existen momentos o etapas de crisis que dependiendo de cómo se traten podrán tener repercusiones negativas sobre la empresa o por el contrario reforzarla.

Es necesario hacer una buena gestión en momentos de crisis para minimizar los daños que pueda provocar a nuestra Organización. Podemos pasar de convertir una importante crisis en un pequeño incidente que se ha solventado o convertirlo en un gran daño donde la reputación quedara mermara.

Dentro de la gestión de una crisis la comunicación juega un papel muy importante puesto que nos movemos a través de los medios de información y la manera en la que quede reflejada en estos medios será determinante.

Podemos ver varias causas de crisis:
  • Catástrofes: Son las que tienen efecto mas inmediato y mayor visibilidad pues la difusión informativa es inmediata
  • Fallos funcionales en el producto: Pone en juego la fidelidad del cliente. Disminuye la venta y la confianza del consumidor.
  • Crisis en altos cargos: Pueden ser debidas bien a escándalos económicos o penales, corrupción, etc. Se pierde el liderazgo en las personas implicadas y la imagen de la empresa se ve dañada.
  • Amenazas económicas-financieras: Nos referimos a fracaso en el mercado de valores, absorciones, etc
  • Crisis internas: Conflictos laborales, huelgas, cambios drásticos de dirección.

Con cualquier crisis corremos serios riesgos: perdida de confianza, contaminación de un producto a otro, impacto en el mercado donde no solo es nuestra empresa sino todo el sector el que es perjudicado.

Para poder realizar una buena comunicación en momentos de crisis deberemos de seguir una serie de principios básicos:
  • Anticipación: tener un Plan de Crisis elaborado con una política de previsión
  • Agilidad: Capacidad de reacción. Responsabilidad que cae directamente en el gabinete de dirección
  • Información: Es necesario contar con un portavoz que explique los hechos. Importante nombrar a un único portavoz para evitar la desinformación o informaciones contradictorias. Esto nos ayudará también a combatir los rumores

Todas estas buenas prácticas han de darse no solo de cara al exterior a través de los medios de comunicación, también de manera interna, en cada departamento, cada empleado. Pues una falta de comunicación, escasez o errónea información dará lugar a los mismos riesgos antes comentados: el empleado percibirá un gran problema y podrá pasar desde el miedo a perder su puesto de trabajo hasta la pérdida de confianza en su propia empresa.

martes, 5 de julio de 2011

Ponga un entrenador en su empresa: Coaching

Muchos ya conocen el Coaching y otros no tanto.

¿Que es el Coaching? ¿Para qué sirve? ¿Como puede ayudar en mi Organización?
Las respuestas son muy extensas y a lo largo del blog ire respondiéndolas.
Es este post, a modo de introducción os dejo un articulo publicado en El País hace algún tiempo sobre este no tan nuevo fenómeno que sin ninguna duda esta dando muy buenos resultados.

Ponga un entrenador en su empresa

El objetivo del 'coaching' es conseguir que los ejecutivos sean la mejor versión de sí mismos

BORJA VILASECA 25/05/2008

Cuanto más poder, mayor es la responsabilidad. En el ámbito de la empresa, por ejemplo, las personas que llegan a lo más alto suelen verse obligadas a convivir con la incertidumbre, la ansiedad y el estrés. Y si estos factores intangibles no se gestionan adecuadamente, pueden terminar contaminando el estilo de liderazgo y afectar a la gestión empresarial y a la cuenta final de resultados.

No en vano, "cuando no sabemos cómo preservar la calma frente a la adversidad, solemos padecer mucho malestar, que a su vez nos hunde en un círculo vicioso", señala la coach Maite Barón, directora de Building Visionary Organizations. "Está demostrado que cuanto más sufrimos, más caemos en el egoísmo y el egocentrismo, lo que nos lleva a reaccionar negativamente cada vez que sucede algo que no se adapta a nuestros deseos y expectativas", añade Barón, especializada en desarrollo directivo, con clientes como Reuters, BT, Carat, Warner Bross y L'Oréal.
En su opinión, "detrás de este modo tan nocivo de vivir se encuentran la ignorancia y la inconsciencia, los dos mayores enemigos de aquellos directivos que pretendan gestionar un proyecto verdaderamente productivo y sostenible". De ahí que cada vez más ejecutivos españoles estén cambiando de mentalidad. Muchos de ellos "empiezan a darse cuenta de que su bienestar y equilibrio internos son la base de un liderazgo eficiente e inspirador", concluye.
Y prueba de ello es que desde principios del siglo XXI ha comenzado a profesionalizarse el coaching, una disciplina que promueve el autoconocimiento y el desarrollo personal de altos directivos, de manera que puedan afrontar con serenidad y más objetividad las adversidades y desafíos inherentes a su cargo.
Lo curioso es que la figura del coach o entrenador personal apareció en la década de los ochenta del pasado siglo para asesorar y desarrollar jugadores de tenis más maduros emocionalmente. El experto norteamericano en entrenamiento deportivo Timothy Gallwell descubrió que la calidad técnica de los tenistas de élite era básicamente la misma y que, en última instancia, el éxito dependía de "la calidad psíquica o mental", que este especialista denominó "juego interno".
Esta teoría enseguida fue extrapolada al ámbito de la empresa por sir John Whitmore, pionero en la práctica del coaching ejecutivo, que ayuda a los directivos a que "se conozcan y comprendan mejor a sí mismos, siendo dueños de su mente y de sus pensamientos", lo que puede generar "un profundo cambio en la manera de verse a sí mismos, así como de concebir la gestión de otras personas", explica el coach Manuel Seijo, presidente de la Asociación Española de Coaching y Consultoría de Procesos (Aecop).
Eso sí, si bien el coaching y la psicología comparten su afán por escuchar a las personas para descubrir las causas de los efectos que pretenden modificar, la diferencia radica en que mientras el psicólogo se centra más en el problema, el coach pone su mirada en la oportunidad de crecimiento. Y no sólo eso. "El buen coach no da respuestas ni toma decisiones, sino que actúa a modo de espejo para que sea el propio ejecutivo quien descubra la solución por sí mismo", sostiene Seijo.
Así, no sería descabellado afirmar que el filósofo griego Sócrates, con su método mayéutico, fue uno de los primeros coachs que ha pasado a la posteridad. Su filosofía era simple; su impacto, muy profundo. Se dedicaba a hacer las preguntas pertinentes en el momento oportuno, permitiendo que su interlocutor descubriera la solución que estaba buscando.
Según la Aecop, España cuenta con cerca de 150 coachs o entrenadores personales para ejecutivos, pero la mitad de ellos no están oficialmente acreditados. Sea como fuere, se trata de una cifra "muy escasa", sobre todo si se compara con países como Estados Unidos (que cuenta con unos 40.000 profesionales) o Gran Bretaña (unos 8.000), donde hace años que esta figura está plenamente integrada en las empresas más competitivas, según datos de esta asociación.
Aunque las principales escuelas de negocios y diversas universidades españolas tienen programas formativos en materia de coaching e inteligencia emocional -en estos momentos hay más de 450 alumnos estudiando para ejercer esta disciplina-, la demanda es muy superior a la oferta. La Aecop revela que el 40% de los directivos de las empresas que forman parte del Ibex 35 ya cuenta con los servicios de un coach. Y todo apunta a que las solicitudes van a ir a más.
Entre los entrenadores personales más reconocidos en este país destaca Juan Carlos Cubeiro, director de la consultora Eurotalent y coach de 30 "pupilos", nombre que reciben los ejecutivos que deciden contratar este tipo de asesoramiento. "Después de establecer una estrecha relación de confianza, nuestra función consiste en promover ciertos cambios en la conciencia del directivo, de manera que pueda abandonar el liderazgo centrado en el yo para trabajar en pos del liderazgo basado en el nosotros", apunta Cubeiro.
Como consecuencia de esta relación personal y profesional, que es totalmente confidencial, "los directivos suelen gestionar mucho mejor sus emociones, lo que les lleva a tomar conciencia de la importancia de alinear la cultura organizacional de su empresa con el bienestar de sus empleados", reconoce Cubeiro. "Nosotros les mostramos cómo desarrollar nuevas habilidades para conseguir nuevos resultados, pero el trabajo de verdad sólo lo pueden hacer ellos", añade.
Para lograr que esta evolución llegue a buen puerto, coach y pupilo suelen reunirse tres horas cada tres semanas. Entre sesión y sesión, intentan mantener el contacto a través del móvil y el correo electrónico. Por un proceso de seis meses, los entrenadores españoles de primer nivel cobran unos 6.000 euros. Y lo cierto es que los directivos suelen ser fieles: tan sólo el 5% abandona el proceso, según datos de la Aecop.
Entre los directivos conocidos que reciben este tipo de servicio se encuentran Rosa García, presidenta de Microsoft Iberia; César González, consejero delegado de ING Direct, y Laura González-Molero, presidenta de Merck, que en España tiene una plantilla compuesta por 1.000 personas. En opinión de González-Molero, "debido a la enorme carga de trabajo y las numerosas presiones y tensiones del día a día, no solemos dedicar suficiente tiempo a reflexionar detenidamente para tomar las mejores decisiones". Así, "gracias al coaching estoy creciendo y evolucionando como persona, sobre todo porque estoy aprendiendo a ver las cosas desde otra perspectiva", reconoce.
"Ya no pierdo tiempo ni energía en quejarme por lo que ha sucedido ni en temer lo que todavía no ha pasado", explica. "Me he dado cuenta de que siendo dueña de mis pensamientos puedo centrarme más en el momento presente, que es donde realmente puedo actuar y generar un verdadero valor añadido", asevera.
Y esta afirmación está avalada por la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid, que el año pasado la galardonó como ejecutivo del año. Eso sí, González-Molero recomienda a los directivos que no se aventuren "a iniciar el viaje que propone el coaching a no ser que realmente tengan ganas de transformarse a sí mismos para ser personas más maduras y, en consecuencia, profesionales más competentes".

Primero trabajar con nosotros mismos

Cada día hay más profesionales que se aventuran a ejercer de coach para directivos, pero no todos son aptos para desempeñar esta función. Más que nada porque "requiere alcanzar un grado de maestría sobre la condición humana, conociendo y comprendiendo la manera de llevar una vida equilibrada y plena", sostiene la coach Maite Barón, directora de Building Visionary Organizations.
Es decir, que "antes de trabajar sobre los demás, primero hemos de haber trabajado sobre nosotros mismos". En su opinión, "si no nos transformamos a nosotros mismos, aprehendiendo la sabiduría que nos libera del sufrimiento y nos aporta paz interior, nuestro espejo no estará lo suficientemente limpio para que los otros vean las causas de su malestar reflejadas nítidamente".
Así, no basta con adquirir conocimiento; para enseñar es necesario encarnar lo que se sabe. "Si no hay coherencia entre la teoría y la práctica es que todavía no comprendemos la información que conocemos". Por tanto, "lo que hemos logrado con nosotros mismos, es decir, lo que se manifiesta en nuestras propias vidas, es lo único que podemos ofrecer a los demás", apunta Barón.
Entonces, ¿cómo se sabe si una persona es apta para ejercer esta profesión? "Observando los resultados que obtiene en su día a día en el ámbito personal y profesional", responde esta experta. Y para ello "hay que ser muy sincero con uno mismo. Si no estará engañando a sus clientes".
En este sentido, Maite Barón señala que se debe verificar si el aspirante a coach "se siente feliz y en paz con su vida, lo que le permite dejar de reaccionar impulsivamente, manteniendo siempre la serenidad". No en vano, "si verdaderamente goza de este equilibrio interno, mantendrá en todo momento la humildad necesaria para servir a los directivos con los que trabaja".
Fuente: http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/Ponga/entrenador/empresa/elpepueconeg/20080525elpnegser_2/Tes

miércoles, 25 de mayo de 2011

Alto rendimiento empresarial

         Margaret Butteriss en su libro Reinventando Recursos Humanos nos da algunas pistas sobre los requerimientos que habría que darse para crear una organización de alto rendimiento: 
  • Detectar y desarrollar las competencias consideradas claves que respalde el negocio.
  • RRHH es responsable de los sistemas que detectan y desarrollan el personal con mayor potencial de la organización. Desarrollando así el talento Ejecutivo para alcanzar los objetivos empresariales presentes y futuros.
  • Desarrollar iniciativas de formación y desarrollo para respaldar la cultura, los valores y los principios operativos comunes.
  • Identificar los modelos empresariales para la contratación y evaluación de los empleados.
  • Desarrollar, así mismo, modelos para la evaluación y retribución de los empleados.

Fuente: Reinventando Recursos Humanos. Barcelona. Ediciones Gestión 2000 S.A

Una dirección estratégica correcta, critica y concisa otorgará a la empresa una permanecía en el mercado sólida.

Y el talento en la propia empresa resulta un elemento crucial para el desarrollo futuro por lo que cada vez hay una tendencia mayor hacia la identificación y desarrollo de aquellos empleados que poseen las aptitudes necesarias para el desarrollo de unas funciones eficaces.

Se crean planes de carrera que potencien la cualificación de los empleados y así mejoren el rendimiento y con el tiempo se conviertan en esos elementos claves que conforman el negocio
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